lunes, 6 de junio de 2011

Contradicción

Esta mañana me tomaron por sorpresa, me levanté casi al alba (11:00 am), tenía mucho trabajo que hacer, así que decidí empezar de una vez. Encendí la computadora, revisé algunos mensajes, y de pronto, recibí una llamada telefónica, era una amiga, me pidió que le hiciera un favor muy grande, el cual, expresó que lo más seguro era que yo no querría realizar, así que pensé, si cree que no estaré dispuesto a hacer tal favor ¿por qué me llama para pedírmelo y, más aun, por qué predispone mi respuesta?
En fin, me dijo que si podía ir a su trabajo a recoger un libro que tenía que entregar a la biblioteca para que yo lo entregase por ella, ya que la biblioteca está más cerca de mi casa que de su trabajo. Después de titubear un poco, pero en sí sabiendo que lo iba a hacer de todos modos, accedí.
Tenía que apagar la computadora, retrasar mi trabajo (que en el fondo yo sabía que ni quería hacer), darme un baño y salir a la parada del camión que está a 20 minutos de mi casa, para después tomar una ruta que me llevara hasta su trabajo (otra hora). Ella me insistió en la llamada que si sabía cuál camión tomar, ¡por supuesto que sí, no estoy tan wey! ­­­―le contesté― y en efecto sabía qué ruta era, sólo que esa ruta, se divide en la norte y la sur; ahí está que cuando llegué a la parada tomé la sur, pues me dije; yo vivo en el norte, es obvio que tengo que tomar la que va hacia el sur y hacia la dirección a la que voy, pues por si fuera poca la confusión, ambas rutas, la sur y la norte, pasan por el mismo camino y las dos, hacia las dos direcciones.
Al cabo de media hora de camino, me llamó de nuevo para saber en dónde estaba, que si no me había perdido, le dije: “pareces mi madre, cómo me voy a perder, ahorita llego”. Quince minutos después, el camión quedó vacío y me bajé en la terminal… ¡qué vergüenza! Ahora estaba perdido y sin saldo para marcarle a mi amiga, pregunté por la avenida más cercana, porque para colmo me dejó en una callecita olvidada de Dios. Cuando llegué de nuevo a la “civilización” me llamó de nuevo ¿en dónde estás, ya mero llegas? ―me dijo―, con un tono de irónico, le dije: “claro que sí, estoy a un tiro de piedra, llego en cualquier momento (después una risita ahogada). Me empezó a regañar y el clásico “te lo dije”. No te preocupes, tomaré un taxi, llego en un momento. Según pregunté, estaba a veinte minutos caminando del lugar, así que dije: “soy muy tacaño para pagar un taxi por veinte minutos a pie, me iré corriendo”. Así lo hice, por un buen tramo de terracería hasta que mi celular salió volando de mi bolsillo, calló al suelo, se despedazó y se llenó de tierra hasta la batería.
Cuando por fin llegué al lugar, resultó que era del otro lado de la cuadra, así que ahí me tienen corriendo de nuevo para darle la vuelta. En la esquina, pasé por debajo de un puente, pues creí que su trabajo estaba en la cuadra de enfrente, cuando la rodeé por completo vi que dicho lugar estaba en esa misma cuadra, pero por atrás… así que volví por debajo de ese puente hasta llegar con mi amiga.
Nos saludamos, me agradeció mucho, me pagó los gastos que había hecho para llegar hasta allí, me dio el libro y me retiré. El regreso no fue ningún problema.
A lo que voy con toda esta historia, es a saber por qué hago todo esto. Si mi odio por la humanidad es tan inmenso, que en efecto lo es, eso no lo dudo en ningún momento ¿por qué hago cosas así? El caso es que odio mis contradicciones, en realidad, no me molestó haber hecho todo eso, sé que lo volvería a hacer cuantas veces me lo pidieran, porque la amistad es algo muy importante para mí, por mis amigos, las cosas las hago con mucho gusto y es verdad ¿cómo puedo sentir esa clase de amor por algo que odio tanto? ¿por qué tanta disposición de mi parte por ayudar a esos despreciables seres? ¿lo dudan? Realmente, es muy fina la barrera entre el odio y el amor.

2 comentarios:

  1. jajajaja gracias por el favor, te quierooo!! aunque tu me creas despreciable ser :p

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  2. yo diría que porque eres uno de esos despreciables seres que tanto asco dan, que reptan como serpientes unos sobre otros, reproduciéndose, yendo a ningún lado, matándose entre si, odiándose a si mismos, amantes del error...
    y chale, yo también soy una de esas cosas.
    tal vez tambien hubiera hecho el favor, pero porque soy una de esas cosas y quiero que en vez de lo que puse sean (seamos) mejores, tal vez por eso lo haces, porque odias como es la humanidad y amas pensar en que puede mejorar

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