Ahora me propongo abordar un poco el tema del chisme. Diría el dicho popular: “la información es poder”; y entiendo que el humano es insaciable (por su inmenso ego) de poder, es por ende ávido de información y se esfuerza tanto por obtenerla que se pone maquiavélico (“el fin justifica los medios”) haciendo cualquier cosa para obtenerla. Bien se puede dar el caso, y de hecho se ha dado en innumerables ocasiones, de que se llegue a traicionar el amor y/o la amistad más fieles por esta razón.
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| Cuando te apuñalan por la espalda. |
No habríamos de molestarnos más con el que inició el chisme, “tanto peca el que mata a la vaca como el que le detiene la pata”.
Lamentablemente no puede ya haber un secreto absoluto a menos que quien lo pensó se lo haya llevado a la tumba. En el momento en que le confías algo a alguien, una de dos: o estás consciente de que lo más probable es que sea revelado u incluso, quizá usado en tu contra y le das poca importancia; o bien, eres un estúpido por confiar en las personas. Personalmente me considero dentro de la segunda opción (aunque irónicamente sea consciente).
“Eres dueño de lo que callas y esclavo de lo que hablas”. Una vez un amigo me dijo: “recuerda la regla principal del misántropo: ‘nunca los dejes (a los humanos) acercarse demasiado’”; curiosamente se complementa con otro dicho popular (que para mi pesar y desgracia, ni yo mismo lo llevo a cabo): “¡No confíes en nada ni en nadie!”

Bravo!!! Al fin tienen coherencia las palabras y el contenido.
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