sábado, 12 de marzo de 2011

Ajeno

No soy especial. No soy ni seré la diferencia entre tu estado de ánimo, de vida. Mi presencia, mi acción, no cambiarán nada en ti. Habías tenido ratos buenos antes de conocerme, los tuviste también después ¿quién soy yo para cambiar tu vida?
¿Acaso te decepcionó mi amistad, mi persona? Desgraciadamente soy humano, no soy lo que buscabas. Creo  que el involucrarme con ustedes sólo trae problemas, tanto para ustedes como para mí. Sabes, soy un inmaduro y cobarde y, creo que no soporto la responsabilidad de interrelacionarme con ustedes; te quiero demasiado como para permanecer cerca de ti, nos haremos daño, es nuestra naturaleza.
Prefiero no ser el responsable de tu felicidad si eso implica también ser el responsable de tu dolor.
No debo involucrarme con nadie, el convertirte en alguien especial para otra persona conlleva una inmensa responsabilidad y es cargarse un gran peso encima ¿quién tiene la suficiente madurez para hacerlo? Así de fácil como puedes hacer feliz alguien, de un momento a otro puedes destrozar su vida.
Creo que lo mejor sería mantenerse ajeno, quizá no hagas feliz a nadie, pero jamás le causarás dolor.

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