Si bien en ciertos casos (los más) me cansa la situación humana, también hay ocasiones en que me resulta interesante y, ¿por qué no? hasta divertido observar nuestras acciones, somos tan patéticos que damos risa, y no lo digo en plan de burla, realmente me parece gracioso ver cómo cada quien está en “su mundo” sin percatarse de su alrededor, todos viendo por sí mismos; por más “buen samaritanos” que nos digamos ser, somos unos hipócritas egoístas, júzguenlo ustedes mismos, ¿por qué carajo necesitamos una catástrofe para “ayudarnos” (lo pongo entre comillas porque hasta eso, es parcial) entre nosotros? Pasó con Haití, pasa ahora con Japón… realmente damos asco.
"Pues nada hay sin duda más mísero que el hombre de todo cuanto camina y respira bajo la tierra" (Ilíada, XVII, 446).
domingo, 20 de marzo de 2011
sábado, 12 de marzo de 2011
Ajeno
No soy especial. No soy ni seré la diferencia entre tu estado de ánimo, de vida. Mi presencia, mi acción, no cambiarán nada en ti. Habías tenido ratos buenos antes de conocerme, los tuviste también después ¿quién soy yo para cambiar tu vida?
¿Acaso te decepcionó mi amistad, mi persona? Desgraciadamente soy humano, no soy lo que buscabas. Creo que el involucrarme con ustedes sólo trae problemas, tanto para ustedes como para mí. Sabes, soy un inmaduro y cobarde y, creo que no soporto la responsabilidad de interrelacionarme con ustedes; te quiero demasiado como para permanecer cerca de ti, nos haremos daño, es nuestra naturaleza.
Prefiero no ser el responsable de tu felicidad si eso implica también ser el responsable de tu dolor.
No debo involucrarme con nadie, el convertirte en alguien especial para otra persona conlleva una inmensa responsabilidad y es cargarse un gran peso encima ¿quién tiene la suficiente madurez para hacerlo? Así de fácil como puedes hacer feliz alguien, de un momento a otro puedes destrozar su vida.
Creo que lo mejor sería mantenerse ajeno, quizá no hagas feliz a nadie, pero jamás le causarás dolor.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)