Realmente qué sabe el hombre de sí mismo. Estamos imbuidos de nuestra perspectiva arrogante e ilusa del mundo que nos proporcionan nuestros limitados sentidos, el humano no alcanza a percatarse de lo inferior que es respecto a las demás especies, ya no digamos a las que podrían existir fuera de nuestro planeta, sino dentro de las que ya “conocemos”.
Dijo Nietzsche que el intelecto fue lo que el hombre obtuvo para su supervivencia, en lugar de grandes garras o afilada dentadura, pero el humano no se da cuenta de que es sólo eso, un método alterno para sobrevivir, no superior a otros.
Lo peor, es que en su arrogancia se ha vuelto soberbio e incluso mitómano, cree que su visión del mundo es ¡la visión! de este y que cualquier otra perspectiva está errada. Creemos que tenemos la sabiduría para organizar al mundo (por ahora el mundo) y que cualquier otra especie es incapaz de subsistir por sí misma y requiere de nuestra guia.