A ustedes, malditos zánganos despreciables, les escribo esto desde el fondo de mi corazón; a ustedes, humanos, los aborrezco desde lo más profundo de mi alma, son unas asquerosas sanguijuelas que se acercan cínicamente entre ustedes con esa falsa sonrisa y egoísta camaradería, la palabra “odio” jamás estuvo mejor aplicada; es ese odio puro y sincero que se siente en escasas ocasiones; son egoístas, cínicos, falsos; uno se podría apiadar de tales seres si su situación fuese por ignorancia, lo trágico es que son consientes de todo lo que son y aún así les vale, son la peor escoria de raza que pudo haber profanado este mundo con la fetidez de su presencia, no merecen piedad, no merecen perdón, ni el más inmundo bicho se les puede comparar, merecen la agonía por ser ustedes, por el simple hecho de existir; sé que al final se retorcerán de dolor y yo estaré ahí para verlos sufrir, y retorcerme con ustedes…
No los soporto, me frustra su existencia, ¿cómo se atreven a acercarse a mí fingiendo amistad, fingiendo apoyo, comprensión, ¡amor!;
Estúpidos seres irónicos, pero de que me quejo, que más se podría esperar de tal basura andante… ¿qué clase de bestias son ustedes? convenencieros y utilitaristas hasta lo más recóndito de su ser… haha, ¿bestias?... no, ¿qué me pasa?, les estaría dando demasiado crédito…
(Esto es algo que escribí hace ya un largo tiempo, en uno de mis momentos de mayor desesperación)
No hay comentarios:
Publicar un comentario